Para solicitar la evaluación de una flota de contenedores, conviene preparar cuatro bloques de información: un inventario completo por unidad, la ubicación real de cada lote, el estado observable de los equipos y la documentación que acredite la titularidad o la capacidad para disponer de ellos.
Con estos datos, el equipo de SILVERSEA Containers puede realizar una primera revisión de la composición del lote y de la posible viabilidad de la operación. La aceptación, el precio, la retirada, los plazos y cualquier valoración definitiva dependerán del estado de los contenedores, su ubicación, la documentación disponible y las condiciones operativas de cada caso.
Este enfoque resulta útil cuando una empresa necesita consultar la viabilidad de una recompra o salida de varias unidades, especialmente al finalizar un proyecto, desmovilizar activos o reorganizar equipos entre distintas ubicaciones.
La posibilidad de recompra dependerá de las condiciones de la operación, el origen de las unidades, su estado, su ubicación y la revisión comercial correspondiente. La información inicial no sustituye una inspección técnica ni una revisión contractual, pero permite presentar el lote de forma ordenada y reducir intercambios innecesarios.
¿Qué necesita una empresa para solicitar la evaluación de una flota de contenedores?
Una primera solicitud debería permitir responder cuatro preguntas:
- ¿Qué unidades componen el lote?
- ¿Dónde están?
- ¿En qué estado se encuentran?
- ¿Quién puede venderlas o transferirlas?
No es necesario convertir el primer contacto en un expediente técnico completo, pero sí evitar descripciones demasiado generales como “20 contenedores usados en España”.
Conviene reunir, como mínimo:
- Identificación completa de cada contenedor, tal como aparece en la puerta, la placa o el registro interno.
- Tipo y tamaño de cada unidad, siempre que pueda verificarse.
- Ciudad, país y depósito o terminal de ubicación.
- Cantidad de unidades disponible en cada punto.
- Estado declarado y daños visibles conocidos.
- Fotografías recientes vinculadas a cada número de unidad.
- Información disponible sobre la placa CSC.
- Historial conocido de reparaciones o modificaciones.
- Restricciones contractuales u operativas relevantes.
- Persona autorizada para confirmar los datos y coordinar una eventual revisión.
La calidad del dato suele ser más útil que la cantidad de información comercial.
- Por ejemplo: “Barcelona, depósito identificado, 12 unidades, acceso mediante cita”
- aporta mucho más contexto que: “España, varias unidades”.
Del mismo modo, disponer del número completo y de una fotografía de la puerta es más útil que indicar simplemente “contenedores usados de 20 pies”.
Prepare un inventario por unidad, no solo un total de contenedores
Un total global sirve para dimensionar la operación, pero no para evaluar correctamente una flota.
Dos contenedores del mismo tamaño pueden encontrarse en condiciones diferentes, estar almacenados en ciudades distintas o tener documentación y restricciones operativas diferentes. Por eso, lo más práctico es trabajar con una fila por contenedor y, cuando existan muchas unidades, añadir un resumen agrupado por ubicación, tipo o condición declarada.
Plantilla de inventario para una primera evaluación
| Campo | Qué registrar | Observaciones |
|---|---|---|
| Número de contenedor | Código completo, incluido el dígito de control | Comprobar que coincide con puerta, placa y registros |
| Tipo y tamaño | Código o descripción verificable | Evitar categorías comerciales ambiguas |
| Año de fabricación | Si aparece en registros o marcajes | Indicar “no disponible” si no puede confirmarse |
| Tara y capacidad | Solo cuando pueda leerse en placa o documentación | No completar mediante estimaciones |
| Ubicación | Ciudad, país, depósito o terminal | Añadir el número de unidades por punto |
| Estado declarado | Operativo, pendiente de reparación, dañado, fuera de servicio u otra clasificación interna | Es una declaración inicial, no un diagnóstico técnico |
| Última reparación o inspección | Fecha y descripción, si existen | Adjuntar documentación cuando proceda |
| Fotografías | Archivos o enlaces asociados a la unidad | Deben ser recientes y corresponder al contenedor |
| Observaciones | Daños, olores, accesorios, modificaciones o restricciones | Señalar también información pendiente de confirmar |

Cómo identificar correctamente cada unidad
El número de identificación del contenedor es uno de los datos más importantes para mantener la trazabilidad del inventario. Según el Bureau International des Containers (BIC), el identificador incluye el código del propietario, la categoría de equipo, el número de serie y un dígito de control.
Para una evaluación de flota, lo importante es proporcionar el código completo y validado, no una transcripción parcial o aproximada.
Siempre que sea posible, conviene contrastarlo en al menos dos soportes:
- la puerta o lateral del contenedor;
- el inventario interno;
- el registro del depósito;
- o la documentación disponible.
Si una fotografía muestra un número borroso o incompleto, es preferible señalarlo como pendiente de confirmación antes que intentar reconstruirlo.
Un solo carácter incorrecto puede terminar asociando fotografías, reparaciones o documentación a otra unidad.
Clasifique el lote para facilitar la revisión
Cuando la flota es grande o está distribuida en distintas localizaciones, resulta útil dividirla en sublotes.
Por ejemplo, puede clasificarse por:
- tipo;
- tamaño;
- ubicación;
- condición declarada;
- situación operativa;
- necesidad de reparación;
- o disponibilidad para entrega.
Esto permite distinguir, por ejemplo, un grupo de contenedores dry de 40 pies almacenados en un depósito de otro lote de unidades de 20 pies pendientes de reparación en una ubicación distinta. También ayuda a identificar rápidamente qué información falta en cada grupo.
Las categorías internas como “bueno”, “regular” o “cargo-worthy” pueden utilizarse como referencia inicial, pero no sustituyen una inspección ni los criterios técnicos aplicables.
Si su empresa utiliza una clasificación propia, conviene explicar brevemente qué significa cada categoría y en qué información se basa.
Registre la ubicación real y las condiciones de acceso
La localización de una flota puede influir de forma importante en la viabilidad operativa de una posible operación.
Para cada punto, conviene indicar:
- ciudad y país;
- depósito o terminal, cuando pueda compartirse;
- número de unidades;
- referencia suficiente del lugar de almacenamiento;
- si los contenedores están en suelo o apilados;
- disponibilidad de equipos de manipulación;
- necesidad de cita previa;
- autorización de entrada;
- restricciones de acceso;
- limitaciones conocidas para carga, manipulación o salida;
- y persona de contacto responsable de la ubicación.
Si la flota está repartida entre varios lugares, no conviene presentarla como un lote homogéneo. La distribución geográfica puede cambiar significativamente la logística necesaria para revisar o movilizar los equipos.
Si además necesita analizar cómo afecta la ubicación de los activos a movimientos posteriores, puede consultar nuestra guía sobre reposicionamiento de contenedores vacíos.
La información inicial permite estudiar la operativa, pero no implica una retirada garantizada, una ruta determinada ni la aceptación automática de todas las unidades.
Cómo describir el estado de una flota de forma útil
Para una primera revisión, una descripción estructurada suele ser más útil que utilizar valoraciones genéricas como “buen estado” o “perfecto estado”.
El responsable del inventario puede registrar aquello que conoce por el historial del activo y lo que puede observar visualmente desde condiciones seguras.
Puertas, bisagras, cierres y juntas
Indique si se observan:
- problemas de apertura o cierre;
- deformaciones;
- daños;
- ausencia de componentes;
- o deterioro visible.
Bastidor y corner castings
Registre golpes, corrosión, deformaciones o reparaciones aparentes cuando sean visibles.
Paneles laterales y testeros
Pueden documentarse:
- abolladuras;
- perforaciones;
- parches;
- reparaciones;
- sustituciones;
- o deformaciones.
Techo
Registre únicamente el estado que pueda observarse mediante un procedimiento seguro.
No debe solicitarse a nadie que acceda a zonas elevadas sin los medios, formación y autorización adecuados.
Suelo
Cuando sea posible acceder al interior, revise visualmente:
- daños;
- humedad;
- deformaciones;
- contaminación;
- residuos;
- u olores.
Corrosión
Indique su ubicación y extensión aparente, diferenciando siempre entre una observación visual y un diagnóstico técnico.
Estanqueidad
No afirme que el contenedor es estanco si esta condición no ha sido comprobada mediante un procedimiento adecuado.
Modificaciones y accesorios
Registre cualquier alteración relevante:
- puertas adicionales;
- divisiones;
- instalaciones;
- modificaciones estructurales;
- accesorios;
- o elementos incorporados posteriormente.
La información facilitada por el propietario o custodio debe diferenciarse claramente de una conclusión técnica.
- Por ejemplo: “Sin daños visibles durante la revisión visual realizada el [fecha]”
- es más preciso que:“Contenedor en perfecto estado”.
Si una unidad no ha podido abrirse o inspeccionarse, debe indicarse expresamente.

Qué fotografías conviene preparar
Las fotografías reducen dudas cuando son recientes, nítidas y están correctamente asociadas al número de cada unidad.
Como paquete básico, pueden incluirse:
- frontal de las puertas;
- lateral derecho;
- lateral izquierdo;
- interior;
- suelo;
- placa CSC o marcajes disponibles;
- daños identificados;
- modificaciones;
- accesorios relevantes.
Cuando exista un procedimiento seguro para documentarlo, también puede registrarse el estado del techo. Para mantener la trazabilidad, conviene nombrar cada archivo con el identificador del contenedor y la vista correspondiente.
- Por ejemplo:
ABCU1234567_puertas,ABCU1234567_interior.ABCU1234567_lateral_derecho
Si las fotografías fueron tomadas en fechas diferentes, también conviene indicarlo. Las imágenes antiguas, sin identificación o correspondientes a otras unidades pueden retrasar la revisión en lugar de facilitarla.
Placa CSC, mantenimiento y aptitud para transporte: qué comprobar
La Convención Internacional sobre la Seguridad de los Contenedores (CSC) establece requisitos relacionados con la aprobación, inspección, pruebas y mantenimiento de determinados contenedores.
Cuando sea relevante para el posible uso posterior del equipo, conviene registrar:
- si la placa CSC está visible;
- la información que aparece en ella;
- los datos disponibles sobre inspecciones periódicas;
- y, cuando corresponda, información relativa a un programa ACEP.
La existencia de una placa CSC no determina por sí sola el valor comercial del contenedor, su aceptación en una operación de recompra ni su condición actual. Su situación debe analizarse junto con la documentación, la condición física y el uso previsto.
Por tanto, no conviene afirmar que una unidad está:
- aprobada;
- vigente;
- estanca;
- apta para transporte;
- o en determinada condición técnica
sin la verificación correspondiente.
La masa bruta máxima, la tara, la carga útil, la capacidad y los códigos de tamaño y tipo también pueden aparecer en los marcajes o en una placa combinada de datos.
Es preferible fotografiar o transcribir estos datos desde una fuente fiable antes que completar información por estimación.
¿Qué ocurre con CEDEX?
En determinados entornos del sector, CEDEX puede utilizarse para estructurar e intercambiar información sobre daños, reparaciones y mantenimiento.
Puede resultar útil cuando una empresa ya trabaja con este sistema, pero no constituye por sí mismo una clasificación comercial del estado del contenedor ni un requisito universal para solicitar una evaluación de recompra.
En contenedores especiales, reefers, tanques u otros equipos, tampoco deben extrapolarse automáticamente criterios diseñados para contenedores dry freight.
Documentación y capacidad para disponer del lote
Antes de avanzar con una operación B2B, también es necesario conocer quién tiene la titularidad o la facultad para disponer de cada unidad.
La documentación dependerá de cada operación y contraparte, por lo que no existe una única lista universal.
Puede ser útil reunir:
- relación de números de unidad;
- correspondencia con el inventario interno;
- evidencia disponible de titularidad;
- autorización para vender o transferir los contenedores;
- contratos que afecten a los activos;
- documentación de leasing;
- documentación de alquiler;
- financiación pendiente, cuando pueda limitar la disposición;
- acuerdos de custodia;
- restricciones contractuales conocidas;
- historial disponible de reparaciones e inspecciones;
- fotografías de placas y marcajes;
- datos de la persona autorizada para confirmar la información.
Si una unidad se encuentra alquilada, sujeta a leasing o vinculada a un contrato con terceros, debe indicarse desde el principio.
Puede consultar también las condiciones generales del leasing y alquiler de contenedores de SILVERSEA Containers cuando existan activos sujetos a este tipo de acuerdos.
Un lote aparentemente disponible puede requerir autorizaciones adicionales antes de poder transferirse.
Errores que pueden retrasar la evaluación de una flota
Algunos problemas frecuentes pueden evitarse antes de enviar la documentación:
- Enviar un total que no coincide con los números de unidad incluidos en el inventario.
- Mezclar contenedores de varios depósitos sin indicar la ubicación de cada uno.
- Utilizar fotografías antiguas o correspondientes a otra unidad.
- Facilitar números incompletos o ilegibles.
- No verificar el dígito de control.
- Clasificar todas las unidades como “buenas” sin describir daños o reparaciones conocidas.
- Omitir modificaciones, accesorios, olores, contaminación o limitaciones de acceso.
- Suponer que la placa CSC determina por sí sola el estado o el valor comercial.
- No declarar contratos de alquiler, leasing, custodia o restricciones sobre la venta.
- Presentar como confirmado un dato que procede únicamente de una estimación visual.
La forma más sencilla de evitar estos errores es mantener una fuente única de inventario, asignar correctamente las fotografías a cada unidad y diferenciar los datos confirmados de los pendientes.
Un campo marcado como “por verificar” es preferible a introducir una cifra o una categoría aparentemente precisa pero incorrecta.

Checklist antes de solicitar una evaluación de recompra
Antes de contactar con SILVERSEA Containers, revise que dispone al menos de la siguiente información:
- Número total de unidades.
- Desglose por ubicación.
- Una fila de inventario por contenedor.
- Tipo y tamaño de cada unidad.
- Estado declarado.
- Daños o reparaciones conocidas.
- Fotografías recientes identificadas por unidad.
- Información visible de placa CSC y marcajes.
- Situación de titularidad.
- Contratos de leasing o alquiler, cuando existan.
- Restricciones conocidas.
- Condiciones de acceso de cada depósito.
- Persona de contacto para cada ubicación.
Si existen varios sublotes, resulta recomendable separarlos por depósito, tipo, tamaño o condición declarada. También conviene señalar qué información está disponible inmediatamente y qué documentación podría aportarse en una fase posterior.
Una evaluación suele comenzar con esta información inicial, continuar con el contraste documental y, cuando resulte necesario, incluir una verificación adicional del estado y de la operativa.
La revisión inicial no implica automáticamente una oferta, un precio determinado, la aceptación de todos los equipos, la retirada de las unidades ni un plazo concreto.
Solicite la evaluación de una flota de contenedores
¿Tiene varias unidades y quiere comprobar si el lote puede encajar en una operación de recompra? Prepare el inventario, las ubicaciones, las fotografías y la documentación disponible y consulte la evaluación de una flota con SILVERSEA Containers.
Nuestro equipo podrá revisar la información inicial y determinar qué datos adicionales sería necesario validar antes de plantear una operación.
La valoración final dependerá siempre del estado de los equipos, su ubicación, la documentación, las condiciones comerciales y la viabilidad operativa de cada lote.

Preguntas frecuentes sobre la evaluación de una flota de contenedores
Sí. Un inventario parcial puede servir para iniciar la conversación siempre que se identifique qué información falta y a qué unidades o ubicaciones corresponde.
Para analizar el lote completo será necesario disponer finalmente de un inventario coherente por unidad y de la información disponible sobre localización, estado y capacidad para disponer de los equipos.
No necesariamente para una primera revisión. Puede comenzarse con: inventario; fotografías; documentación disponible; y estado declarado. La necesidad de realizar una comprobación adicional dependerá posteriormente del tipo de equipo, la calidad de los datos, la condición observada y la viabilidad de la operación.
No. La placa CSC aporta información relacionada con la aprobación de seguridad y su seguimiento cuando resulte aplicable, pero no establece por sí sola el valor comercial ni garantiza que una unidad pueda aceptarse en una operación de recompra. También deben considerarse: condición física; tipo y tamaño;
ubicación; documentación; historial conocido; operativa necesaria; y condiciones comerciales de la operación.
Sí. El inventario debe indicar claramente: qué unidades están en cada localización; cuántas hay; quién custodia el lote; cuáles son las condiciones de acceso; y qué restricciones operativas existen. La distribución geográfica puede afectar a la viabilidad logística de cualquier movimiento posterior, pero no impide realizar una primera evaluación.

